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USAR ENJUAGUE BUCAL REDUCE EL RIESGO DE CONTRAER CORONAVIRUS

SARS-CoV-2

Se realizó una publicación seria el pasado mes de junio sobre evidencias científicas recientes que sugieren un papel relevante de la cavidad oral en la transmisión y patogenicidad, es decir su capacidad para producir enfermedad en huéspedes susceptibles, en este caso del virus            SARS-CoV-2 .

Para leer el artículo científico original dele click a   Is the oral cavity relevant in SARS-CoV-2 pandemic_    

Contagio coronavirus

Se han descrito dos rutas principales para la transmisión:

  1. La contaminación por respirar, hablar, estornudar, toser, etc por gotas Flügge, que son de saliva de un tamaño > 5 μm. Que por ser de un tamaño relativamente grande no permaneceran en el aire sino que se asentarán inmediatamente en diferentes superficies como el piso y desde aquí indirectamente, el virus puede transmitirse a través de un contacto con la mano o con objetos contaminados si entran en contacto con las mucosas del sujeto.
  2. La segunda opción, los virus se transmitirán directamente de persona a persona, a través de los núcleos de gotas de Wells que son gotas de saliva de un tamaño pequeño ≤ 5 μm, expulsadas al respirar, hablar, estornudar, toser, etc., ya que permanecen suspendidos en el aire durante períodos de tiempo significativos, lo que permite se transmitirán a distancias mayores 1 m.

La cavidad oral, nariz y la mucosa de los ojos son la principal entrada para el virus  SARS-CoV-2 para producir la enfermedad.

La cavidad oral como vía de entrada del SARS-CoV-2 es importante porque depende de la capacidad de este virus para ingresar a las células, y existe evidencia clara de que la  proteína transmembrana enzima convertidora de angiotensina ACE2  es el principal receptor y portal de entrada de este virus a las células humanas.

Además de los pulmones, intestinos, corazón y riñones, que han mostrado expresión de ACE2, la evidencia reciente también ha demostrado que las células epiteliales en diferentes mucosas de la cavidad oral, especialmente en la mucosa de la lengua, muestran una alta expresión de ACE2. Dado que la cavidad oral es una de las primeras interfaces entre el exterior y el cuerpo, existe una gran posibilidad de que esta vía de colonización e infección viral sea crítica para la aparición de COVID-19.

Aparentemente, en los primeros 10 días después de la transmisión, cuando el paciente generalmente permanece asintomático pero es altamente contagioso, el virus se acumula en la mucosa nasal, oral y faríngea, y solo más tarde se acumulará más en los pulmones. También se ha demostrado que el número de receptores ACE2 en las glándulas salivales es mayor que en los pulmones, lo que se ha sugerido que podría ser un área de reservorio para el SARS-CoV-2 en pacientes asintomáticos.

Al disminuir la carga viral SARS-CoV-2 se reduce la gravedad de COVID-19.

Al disminuir la carga viral, la cantidad de virus expulsado por el portador podría reducirse temporalmente y por lo tanto el riesgo de transmisión será menor. Esto está respaldado por diferentes razones:

  1. Durante los primeros 10 días, el virus se acumula principalmente en el área nasal, oral y faríngea.
  2. El número de receptores ACE2 es mayor en las glándulas salivales en comparación con los pulmones
  3. Las gotas salivales representan la ruta de transmisión más relevante.

Además, la inflamación sistémica crónica demostrada y asociada con periodontitis puede presuponer un mayor riesgo de gravedad de COVID-19 en pacientes con periodontitis.

La periodontitis es la enfermedad de las encías ocasionada por acumulación de bacterias por la deficiente o nula higiene bucal. Porque se depositan residuos alimenticios, placa bacteriana, sarro dental; que ocasiona la inflamación crónica de las encías y que pueden sangrar al cepillado dental o al comer.

El objetivo es evaluar la importancia de la cavidad oral y el posible impacto del uso de antisépticos orales para reducir la transmisión y la patogenicidad del SARS-CoV-2.

El enjuague bucal reduce el riesgo de covit-19

Algunos antisépticos orales, utilizados como enjuague, han demostrado su eficacia para reducir la cantidad de bacterias en los aerosoles, lo que reduce significativamente el riesgo de infección cruzada.

Sin embargo, el posible efecto beneficioso del uso de antisépticos orales durante esta infección viral puede evaluarse indirectamente evaluando la actividad antiviral in vitro de los agentes activos más comunes.

YODO POVIDONA

Su actividad virucida muestra efectividad contra virus, incluidos el ébola, el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS), el coronavirus, influenza y SARS.  Virus de la enfermedad de manos, pies y boca (HFMD) (Enterovirus 71 y Coxsackievirus A16).

Como enjuague bucal ha sido recomendado con frecuencia en protocolos específicamente aplicados para entornos dental en el control del SARS-CoV-2 . Sin embargo, tiene una sustantividad muy limitada en el uso oral y su uso puede presentar algunos riesgos, incluidas reacciones alérgicas o disfunción tiroidea en el uso a largo plazo.

CLORURO DE CERILPIRIDINIO

El cloruro de N-hexadecilpiridinio o el cloruro de cetilpiridinio (CPC) es un compuesto de amonio cuaternario catiónico soluble en agua y en soluciones acuosas, no oxidantes o corrosivos, y altamente catiónico a pH neutro. Estos compuestos que pertenecen al grupo de agentes tensioactivos se han usado frecuentemente como detergentes y antisépticos. Como antiséptico, sus propiedades antibacterianas, antiplaca y antigingivitis se han demostrado en diferentes ensayos clínicos aleatorios y su eficacia se ha resumido:

Los estudios in vitro han demostrado que es capaz de eliminar / inactivar diferentes cepas del virus de la influenza (AH3N2, A H1N1, B, A, resistente al oseltamivir). El mecanismo de acción antiviral de CPC reside en su capacidad para alterar la envoltura lipídica, lo que interfiere con la capacidad del virus para ingresar a la célula. Debido a este mecanismo de acción, se ha sugerido que el CPC también puede actuar contra otros virus con envoltura, como el virus sincitial respiratorio (VSR), el virus de la parainfluenza y el coronavirus.

CLORHEXIDINA

La clorhexidina es un antiséptico y desinfectante biguanídico, con una actividad antimicrobiana ampliamente demostrada contra bacterias (grampositivas y gramnegativas, anaerobias y aeróbicas), algunos virus y levaduras. Como antiséptico, sus propiedades antibacterianas, antiplaca y antigingivitis se han establecido claramente.

No se debe utilizar por más de 15 días porque daña las papilas gustativas, su uso por periodos superiores a 15 días puede ocasionar atrofia severa o permanente de la papilas gustativas. Después de usar 15 días se puede volver a usar pasados 6 meses.

prevencion contra covit-19

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